martes, 24 de septiembre de 2013

Hormigas y tarántulas
se agolpan en el techo
cual rumor caótico, imposible de soportar
haciendo estallar
la penumbra de la mañana.
Trabajo sin saber adonde voy
ni por donde los días me quieren pasear
en este ambiente de perpetuo incordio
y acústica suciedad.
Cambiaremos algún día,
QUIZÁS.
LA CRISIS SE HACE ETERNA.

lunes, 10 de enero de 2011

CIELO














Cielo blanco, Cielo azul,
cerúleo y cándido,
Oh cielo infinito
que así te juzgan.
Cuando te miro, no comprendo tu albur.
Sólo destrozan tu alma esos cachos de algodón,
que emeergen y se dejan trajinar
por la brisa de poniente
que los empuja hasta el mar.
De inmaculado mutas
a nube gris,
agua, ruido y luz.
Me asomo a tu ventana y vislumbro ese matiz.
Doliente y abatido
se hunde injusto el animal,
no le confomra este limbo,
añora tu astral claridad.
Cielo, qué disprejo de noche.
De sombra, estás merto.
Negro, lóbrego, impenetrable,
que de día, marino, suave y transparente.
Tú, cielo, que irraidas contento.
Me contemplan
unos menudos destellos que al final
me encandilan
desde tu magna oscuridad.
Cielo, saboreo tus pájaros,,
husmeo tus nubes, Cieo.
Cielo,, palpo tus estrellas,
presiento tu sin vivir,
Cielo, lloro contigo, Cielo,
por lo que me haces sentir.
Pero, cuando rasgas tu moral
no quieres saber de mí,
te vuelves rudo y voraz.
Cielo misterioso
¿Qué hay en tu quinto rincón?
¿Qué posees después de tu luz?
Cielo...

sábado, 8 de agosto de 2009

Haciéndome estragos


Emprendo la soberbia costumbre de la expresión, nadando entre tinieblas rosadas y ásperos pensamientos, detonando neuronas y llamando al paje triste. Momentos adecuados sirven de sombra atormentada a la lánguida trascendencia del pasado reciente, y encontrarlos no es evidente; se hace una tarea ardua e imprecisa.
Intentemos pues izar el estandarte de la memoria, agarremos al huracán por la nariz y volvamos a soñar fuerte y cabal. ¿Fácil? Me someto al tormento continuo de la princesa indecisa, del capitán valiente y del caballero valedor de los pobres, del gigante poderoso, del mono saltador y de la cucaracha aletargada, del principio del fin, del fin del principio y del momento continuo, del torrente de mar, del mar torrencial y del horizonte confuso, de la fórmula creada por mi subsconciente
F = (A x E)/R - Mp(M+S)

donde F=futuro, A=Agresividad, E=esperanza, R=riesgo, Mp= memoria presente, M=miedo y S=seguridad.
Definitivamente todo se resume a eso, y dependiendo de la valoración de cada factor al levantarte, tu estado será uno u otro, derivando la visión o aversión que tu almohada deja sellada temporalmente en la corteza cerebral.
Y tomo café, acompañado de ninfas renacientes revoloteando alrededor del enjambre de pensamientos inútiles, del sueño perdido y de las sutilezas desgastadas, y publico pues aplicando la fórmula.

miércoles, 8 de julio de 2009

La segunda mitad de mi vida


Secuencia de palabras, seis, que imborrables marcan mi realidad.
La historia no surrealista que comencé a escribir hace muchos veranos
me verifican lo inequívoco del paso del tiempo. ¿Literatura?, esto es la expresión más llana de mi pensamiento, la necesidad de la expresión escrita, la obligación del recuerdo.
Qué absurda inconsciencia la mía, hasta ahora, y sólo hasta ahora, mi refrán más referenciado fue "no hay mal que por bien no venga", que no era ni más ni menos que mi religión, entendida ésta como el agarre, un sostén o algo a lo que acudir cuando
no hay nada o no hay ni nada. Cuando la vida te golpea fuerte, ¿qué mejor que decir
no hay mal que por bien no venga?, o ¡Dios lo ha querido así!, o ¡No se pudo hacer otra cosa!, o ¡Vaya coonformista que soy!. Quizás esto último sea la verdadera realidad y lo más congruente. Porque no es lo que venga lo que será sino que será lo que venga, y vendrá porque cada cual lo busque. Últimamente he estado leyendo a un gran personaje, un economista de esos que son "gurús", y hablaba de cómo preparar la
segunda mitad de la vida. Y me lo he propuesto, o más bien me lo he exigido, y que yo lo sepa, porque este escrito está dirigido a una persona, a mi mismo.
Ha sonado el teléfono y me palpitaba el cerebro asumiendo que el paso emprendido no tiene retroceso, ¿pudo haber sido la continuación de la fuente de frutos que ya comienzo a enjuagar bajo el grifo de la recompensa a un esfuerzo atroz de meses atrás?. De momento no lo sé porque las malditas llamadas perdidas con números no disponibles, que dicen mucho de la personalidad de los que lo usan, cada vez abundan más.
Así que, acuérdate, mi segunda mitad de tu vida está en marcha,
ahora no me puedes echar atrás, no te puedes defraudar.
Sigue que eso me hará seguir a ti mismo.

martes, 2 de junio de 2009

Vuelvo


Hoy vuelvo del volver, recorro los patios trasteados de insomnio atormentado y dejo al margen esos torrentes de añoranza perdida. Tumbado en mi lecho de sol con mi Luna a mi lado dormitando como una pequeña amapola que respira plácida y serena, que me mira y me escucha sin saberlo yo mismo, pero que yo mismo la escucho y la veo sin entender mi propio lamento de gusto y placer. Rememoro unas palabras de una nueva personalidad conocida que el otro día me envidiaba por estos momentos que vivo ahora con mi Luna a mi lado dormitando plácida y serena, y que yo envidiaba sin querer por gozar de momentos sin mi Luna a mi lado dormitando plácida y serena. Hoy sus palabras me hacen volver adonde ya volví, y creo que seguiré volviendo, pues he encontrado que su finura en la expresión es arte, y ese arte lo tengo sin lograr digerirlo, y, es por eso, que vuelvo. Con mi Luna a mi lado dormitando plácida y serena. A tu sugestión debo estas letras, pero más este amanecer.

martes, 27 de enero de 2009

Miguel de Unamuno (1864-1937)


Un poema de este gran genio, inteligente y sabio.

¡Dormirse en el olvido del recuerdo,
en el recuerdo del olvido,
y que en el claustro maternal me pierdo
y que en él desnazco perdido!

¡Tú, mi bendito porvenir pasado,
mañana eterno en el ayer;
tú, todo lo que fue ya eternizado,
mi madre, mi hija, mi mujer!

martes, 9 de diciembre de 2008

CRISIS


Tarde de espías y marañas
el anochecer es eterno
o se hace gris intenso
el asno atormentado se lame las rodillas podridas.
No hay Dios, no hay nada;
todos gritan.
El fango atora las narices
enterradas en dinero somnoliento,
las bombillas explotan de golpe
al paso de un carruaje de ratas verdes
y cuando se dispone a amanecer por fin
la culebra del cielo se lo traga todo.
No hay Dios, no hay nada;
todos gritan.
El ocaso del mañana es tierra húmeda
y las setas negras cantan su oda lúgubre
el león saltó de la azotea de paja
y esparció sus sesos por el mar
llora el niño sin saber
y el jefe oiculta su verdad.
No hay Dios, no hay nada;
todos gritan.
Las cortinas de encajes rotos
llaman a la inesperada estatua dorada,
abren las bocas los peces
mientras el suelo calienta su horno.
No hay Dios, no hay nada;
todos gritan.
El barco encallado en la manopla de flores
tuerce su garganta oxidada de pan,
vuelven a correr los lagartos oscuros
y saltan chispas de agua por doquier.
Tras la colina de matas blancas
el ruiseñor yace bajo mi manta.
No hay Dios, no hay nada;
todos gritan.
Y si alguien osa callar y quedar impasible,
¡que venga el Arco Iris roto en mil pedazos
y le hable al oido dulce y bien!